Qué ver en Brandeburgo: un viaje por Alemania que no te puedes perder

Brandeburgo es el quinto estado federal de Alemania en cuanto a superficie y el mayor de aquellos que se conocen como «nuevos estados federales» del este del país. Sin embargo, las cifras de población son relativamente bajas, lo que se explica principalmente por el hecho de que un tercio del estado federal está cubierto de bosques, lagos y otras zonas naturales. Por supuesto, hay algunas excepciones: en particular, la capital del estado, Potsdam, que reúne la mayor proporción de población. Te animamos a leer nuestro artículo sobre qué ver en Brandeburgo para conocer más acerca de la gran diversidad que presenta este destino.

Por lo general, el paisaje de Brandeburgo se caracteriza por los brezales y es un estado muy llano en su conjunto. Junto con la capital alemana, Berlín, que se encuentra rodeada en su totalidad por el estado federal de Brandeburgo, forma la región metropolitana de Berlín-Brandeburgo.

Qué ver en Brandeburgo

Qué ver en Brandeburgo: ciudades y lugares de interés

El palacio de Sanssouci

El palacio de Sanssouci, también conocido como el «Versalles prusiano» y que, junto con el resto de los palacios de Postdam y Berlín, forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, es uno de los monumentos más famosos de Brandeburgo.

Sin embargo, Sanssouci no es solo un palacio en el sentido tradicional de la palabra, ya que constituye la antigua residencia de los Hohenzollern, construida por orden de Federico el Grande entre 1745 y 1747, y cuenta con amplios terrenos que incluyen bellos parques y jardines. Además, una avenida de 2.5 kilómetros de longitud atraviesa el complejo y permite visitar todos los puntos importantes de los componentes externos de esta maravilla cultural.

Sin embargo, tampoco debes descuidar el interior durante tu visita, ya que aquí se esconden algunos lugares de gran interés cultural. Por un bajo precio en la entrada, podrás visitar casi todas las estancias del palacio y, ¿sabes qué? ¡El parque es gratuito!

La abadía de Chorin

La abadía de Chorin se fundó en 1258 como abadía cisterciense y fue especialmente importante porque se consideraba un lugar de misión en el Sacro Imperio Romano Germánico. La abadía desempeñó un papel importante en la conversión al cristianismo de los sorbios o sorabos, un pueblo eslavo occidental que vivía en los alrededores.

Aunque muchos de los edificios originales solo se pueden reconocer por sus contornos, hoy en día se ha conservado lo suficiente como para que podamos hacernos una idea de cómo era la estructura original. Sin duda, merece la pena ver el claustro, la casa de la puerta y la antigua cocina del monasterio, que son, además, algunas de las partes mejor conservadas de la abadía.

Postdam

Qué ver en Brandeburgo: Postdam

La capital de Brandeburgo es, indiscutiblemente, una visita imprescindible. Potsdam cuenta con un centro urbano muy elegante y con magníficos palacios, entre los que destaca el de Sanssouci. Viajeros de todo el mundo pasean por los jardines de los ostentosos edificios y por las callejuelas de la ciudad, deleitándose especialmente con los edificios prusianos del conocido barrio holandés, situado en el centro de la ciudad. Lo que hace que Potsdam sea tan especial y que distingue a la ciudad de muchas otras son los barrios exteriores, que te recomendamos encarecidamente que visites. Cabe destacar el barrio de Alexandrowka, caracterizado por la influencia rusa.

Asimismo, para los amantes del cine, Potsdam tiene una oferta muy especial y variada en el barrio de Babelsberg: además de una gran cantidad de información sobre la industria, la ciudad del cine también te ofrece la oportunidad de echar un vistazo de forma exclusiva a los decorados que se han utilizado en las películas de obras muy famosas.

La Ciudad de Brandeburgo

Mencionada por primera vez en el siglo X, el casco antiguo de la Ciudad de Brandeburgo se encuentra en unas islas en la región de Havelland. Si te interesan sobre todo la arquitectura y los preciosos paisajes urbanos, entonces no puedes perderte este destino.

Es probable que los numerosos canales, lagos y arroyos te recuerden a las ciudades de Ámsterdam o Venecia; asimismo, las iglesias barrocas de la ciudad le proporcionan un ambiente muy digno. A diferencia de otras partes de la ciudad, estas iglesias no se destruyeron durante la Segunda Guerra Mundial. Sin duda, entre las numerosas iglesias que tienes que ver si visitas esta ciudad, destaca, una vez más, la Catedral de Brandeburgo, que constituye uno de los tres núcleos urbanos de la ciudad vieja.

Por otra parte, si te apasionan los deportes acuáticos, Brandeburgo es el lugar perfecto para poder disfrutar de todos ellos, ya que en la región de Havelland podrás practicar esquí acuático, wakeboard y otras actividades similares.

Qué ver en Brandeburgo

La ciudad de Jüterbog

Por si no lo sabías, Jüterbog es una ciudad muy pequeña en la que viven unas 12 000 personas. Entonces, ¿por qué una ciudad tan pequeña, cuyo nombre seguramente nunca habrás escuchado, aparece en nuestra lista? La razón principal se esconde en el pasado de la ciudad. No obstante, hoy en día, también hay varios lugares de interés que harán que disfrutes tu viaje a esta pequeña ciudad. Jüterbog perteneció en su día a la diócesis de Magdeburgo y, debido a sus buenas condiciones para el comercio a larga distancia, se convirtió en un lugar de gran importancia.

Todo esto duró hasta la guerra de los Treinta Años, cuando la ciudad finalmente se hundió en la miseria. Hoy en día, Jüterbog impresiona a los visitantes interesados en la cultura, entre otras cosas, con uno de los ayuntamientos más bellos de Brandeburgo. Sin embargo, la razón más importante para visitar este lugar de interés está justo al otro lado de las puertas: el monasterio de Zinna, uno de los destinos más populares del este de Alemania y una visita imprescindible que no te puedes perder si decides visitar la Ciudad de Brandeburgo.

Disfruta de la naturaleza de Brandeburgo

El bosque Spreewald

Si estás de vacaciones en Brandeburgo, no puedes desaprovechar la oportunidad de hacer una excursión al bosque del Spree (Spreewald, en alemán). Un total de 1 550 kilómetros de vías fluviales atraviesan, como una red, bosques prístinos e intactos de Spreewald. Por suerte, mas de 250 de estos kilómetros pueden recorrerse en barco. Un viaje de este tipo en barco es una de las actividades indispensables que sí o sí tienes que hacer durante tu estancia en Brandeburgo. Podrás deslizarte por las tranquilas aguas mientras observas en la orilla casas con techo de paja, pastos y huertos. En definitiva, podrás disfrutar de una experiencia increíblemente relajante.

Aunque si prefieres ser tú mismo quien determine la ruta, también puedes disfrutar de los canales en barco o dando una vuelta sobre dos ruedas. Por cierto, el bosque Spreewald forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y es testigo de las diversas formas de vida de los primeros habitantes de la zona. Todos los carteles son bilingües y están escritos en alemán y sorabo.

Además, en el museo al aire libre de Lübbenau (Freilandmuseum, en alemán) podrás aprender más sobre cómo vivían los sorabos aquí en épocas anteriores. Sin embargo, la exportación más famosa de la región no es ni cultural ni lingüística, sino culinaria: los pepinillos de Spreewald. Incluso si no eres el mayor fan de los pepinillos, deberías probar esta variedad crujiente y picante. ¡Toda una delicia para el paladar!

Qué ver en Brandeburgo

El jardín Neuer Garten Postdam

A poca distancia de la capital del estado puedes encontrar otro punto destacado de la naturaleza de Brandeburgo. La visita al jardín Neuer Garten es imprescindible, especialmente para los amantes de la flora, porque aquí crecen y prosperan diferentes especies de plantas de todo el mundo en un entorno muy bello y muy cuidado.

Aquí encontrarás flores de todos los colores y formas imaginables, y, además, como no podía ser de otra manera, un hermoso palacio. El palacio de Cecilienhof no solo es una auténtica obra maestra para los ojos, sino que también tiene una gran relevancia histórica: tras el final de la Segunda Guerra Mundial, el palacio fue la sede de la Conferencia de Potsdam, en la que se decidió la división de Alemania en las cuatro zonas de ocupación.

La reserva de la biosfera de Schorfheide-Chorin

En los alrededores del monasterio de Chorin, que ya hemos descrito con detalle anteriormente, los amantes de la naturaleza pueden sacarle partido al máximo a este lugar. Al igual que el bosque Spreewald, la reserva de la biosfera forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, y si te dispones a explorarla, pronto sabrás por qué. Las rutas de senderismo te llevan al romántico lago Amts (Amtsee, en alemán), que está escondido en el bosque y que, además, te brinda la oportunidad de refrescarte en los días calurosos.

Si, por el contrario, prefieres recorrer una zona pantanosa y explorar con más detalle la flora y la fauna del lugar, el camping Faule Bruch es el destino perfecto para ti. Asimismo, si estás agotado tras un día en la naturaleza, podrás hacer pequeñas paradas en diversos lugares para descansar. En el camping podrás acabar el día con una refrescante bebida y una deliciosa comida.

Qué ver en Brandeburgo

Qué ver en Brandeburgo: ¿Qué hace que esté federado sea tan especial?

Brandeburgo es un verdadero paraíso para todos aquellos a los que les entusiasman los edificios espléndidos y los castillos magníficos y que, además, tienen un gran interés general por la cultura. Desde el palacio de Sanssouci, considerado Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, hasta los monasterios de Chorin y Zinna o la capital del estado, Potsdam, con sus barrios holandés y ruso, siempre podrás encontrar algo que encaje con tus gustos. Cuando hayas visitado todos los lugares de interés en Brandeburgo, podrás dar un giro radical y disfrutar de la naturaleza virgen en los lugares de Schorfheide-Chorin y el bosque Spreewald, declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

Aunque si deseas continuar tu viaje por Alemania cerca de Brandeburgo, sin duda te recomendamos que visites la capital, Berlín, ya que esta ciudad tiene todo lo necesario para un mochilero como tú.

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