De la necesidad de supervivencia al autodescubrimiento

Seguro que te has preguntado alguna vez por qué viajar es tan importante para el ser humano. Pues bien, hace varios miles de años, cuando la gente todavía vivía como cazadores-recolectores en las estepas de la sabana y su naturaleza virgen, viajar era imprescindible.

Los pequeños pueblos con pocas pertenencias, que hoy en día serían celebrados como artistas minimalistas de la supervivencia, dependían de viajar por caminos parcialmente inexplorados. Estos viajes podían durar semanas o, a veces meses, y todo lo hacían para asegurar su existencia.

Lo que, en principio, suena aventurero y bello en nuestra imaginación hoy en día, fue para nuestros antepasados una actividad crucial para la búsqueda de alimentos.

El significado de «viajar» a lo largo de la historia

En este momento de la historia de la humanidad, viajar no era lo mismo que es hoy en día. No obstante, el motivo universal de viajar, que ha permanecido con nosotros hasta nuestros días, aún puede observarse también en esta forma primitiva de viajar.

La razón para dejar atrás un lugar conocido, aunque fuera por poco tiempo, era, tanto entonces como ahora, la búsqueda de algo nuevo. Lo que para nuestros antepasados era la búsqueda de algo para comer, o un nuevo lugar para acampar, es para nosotros una búsqueda individual específica, que es diferente para cada uno.

Todos somos parte de esta búsqueda, aunque a veces no seamos conscientes de ello directamente. A través de fotos de amigos y familiares, así como de nuestra propia curiosidad innata, nos damos cuenta en ciertos momentos de que todavía tenemos mucho por descubrir fuera de nuestra zona de confort.

Así que, incluso la búsqueda de un entorno distinto puede ser razón suficiente para animarnos a viajar. O, tal vez, es el deseo de descubrir cosas nuevas, lo que nos motiva a explorar áreas desconocidas.

Porque Viajamos

Glaciar Perito Moreno, Provincia de Santa Cruz, Argentina

Por qué viajar es importante para el desarrollo del ser humano

Desde la infancia nos damos cuenta del inmenso valor de las nuevas experiencias. Ya sea un paseo por el bosque o una visita a un parque temático, en estos primeros años de nuestras vidas cada cambio es una experiencia influyente. De hecho, son esas experiencias las que amplían nuestros horizontes y nos muestran que hay mucho más por descubrir.

Cada viaje, no importa cuán pequeño sea, funciona como una parte importante del desarrollo del niño, pero también actúa como un componente irremplazable de su personalidad. Aunque la curiosidad varía de persona a persona, dentro de cada uno de nosotros existe y nos anima a escapar de la seguridad del nido para explorar el excitante mundo que hay fuera.

Porque Viajamos

La metáfora de la caja de zapatos

Como adultos jóvenes, a nuestro afán por encontrar nuevos bloques de construcción que nos ayuden a formar nuestro propio y único yo, parece insaciable. Especialmente después de terminar de estudiar, nos sentimos atraídos por el viaje, ya que esta experiencia parece una buena forma de encontrarnos a nosotros mismos.

La mayoría de las obligaciones que debíamos afrontar mientras realizábamos nuestros estudios, no nos dejaban mucho tiempo libre para la reflexión, pero ya no existen.

Exactamente esa reflexión tiene lugar cuando viajas y nos muestra lo que es más importante en nuestras vidas. Además, nos enseña que en nuestra casa es una pequeña caja de zapatos opaca en la que vivimos. En esta caja de zapatos tienes todo lo que te gusta, desde amigos y familiares, hasta tu camiseta favorita.

Sin embargo, cuando dejas la caja de zapatos, y eso es exactamente lo que haces cuando viajas, eres capaz de mirarla como si fueras un extraño. Así, en su interior, a menudo, descubres lo que es verdaderamente importante para ti de ella.

Además, tienes la oportunidad de coleccionar experiencias nuevas e impresionantes, y llevártelos contigo de vuelta a tu caja. De esta manera, somos capaces de construir un estable castillo, piedra a piedra, donde antes solo había una caja de zapatos (los cimientos). Estos son, en definitiva, todos los valores, normas, aventuras y recuerdos que hemos acumulado a lo largo de los años.

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