Ardèche, Francia: un destino fantástico

Ardèche es una región situada al sureste de Francia, cuya naturaleza salvaje es un rasgo clave a la hora de hablar de esta región. Pero, a pesar de la belleza de este rincón del planeta, Ardèche es un destino muy infravalorado.

Si visitas Ardèche no esperes encontrar grandes ciudades, pues la más grande ¡ni siquiera llega a los 20 000 habitantes! Ardèche es más bien una región de pequeños pueblos idílicos y de pintorescos paisajes.

Ardèche es una región francesa muy subestimada. Para ser sinceros, nunca habíamos oído hablar de este lugar, ¿y tú? Pues, si todavía no la conoces, ¡te lo recomendamos! Así que sigue leyendo, te vamos a contar todo lo que puedes descubrir en esta maravillosa región. ¡Seguro que al final de este artículo no podrá faltar Ardèche en tu lista de viajes!

Ardèche - Francia

Las gargantas del Ardèche

Las gargantas del Ardèche son seguramente el principal motivo por el que la gente visita esta zona. ¡Son 32 kilómetros de espectaculares formaciones rocosas en pleno centro de la región! Este largo recorrido se extiende por los pueblos de Saint-Martin-d'Ardèche y Vallon-Pont-d’Arc. El río Ardèche tardó más de cien millones de años en excavar este profundo cañón en la roca. El resultado de esta labor de erosión se puede apreciar en la cima de sus acantilados de piedra caliza de 300 metros de altura, donde también disfrutarás de la naturaleza en estado puro.

El arco natural del famoso Pont d'Arc (Puente del Arco) es la entrada a las gargantas y el punto de partida idóneo para un descenso en canoa o en kayak por el río. Además, esta zona cuenta con largas rutas para practicar senderismo. Por ejemplo, puedes hacer la maravillosa ruta que comienza en Vallon-Pont-d’Arc y sigue el curso de las gargantas de Ardèche. Este camino además está rodeado de espectaculares miradores.

De paseo por los pueblos de Ardèche

Saint-Montan

Saint-Montan es un pueblo enclavado entre rocas calizas y rodeado de hermosos paisajes de gran verdor. Este pequeño pueblo es una verdadera joya de la historia medieval local. ¡Estamos seguros que te sorprenderá!

El símbolo de este idílico lugar es su castillo feudal, una obra maestra de la arquitectura. Se construyó sobre una cornisa entre dos ríos y está rodeado por el pueblo de Saint-Montan. Además, el castillo cuenta con un inmenso muro de piedra maciza a modo de defensa.

El castillo sufrió daños a causa de las disputas entre varios señores y, junto con las numerosas guerras religiosas, esto condujo a su destrucción. En 1970, apenas quedaba nada del imponente castillo del pasado. Solo había un montón de rocas y escombros cubiertos por hiedra y árboles.

Por suerte, existía una asociación llamada «Les Amis de Saint-Montan», conocida en español como los Amigos de Saint-Montan, y junto con miles de voluntarios, intentaron que este extraordinario lugar volviera a la vida. Gracias a esta labor podemos disfrutar del castillo hoy en día.

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Bourg-Saint-Andéol

Otro maravilloso destino turístico en Ardèche es la ciudad de Bourg-Saint-Andéol, cuya población ronda los 7 000 habitantes. Desde la Antigüedad clásica, ya hubo asentamientos en esta región. Además, durante siglos tuvo un importante valor estratégico debido a su ubicación.

Uno de los monumentos característicos de Bourg-Saint-Andéol es la majestuosa iglesia de Saint-Andéol, que se encuentra en el centro histórico de la ciudad. Es uno de los pocos monumentos que se salvaron de los trágicos bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

También podrás visitar las villas de Bourg-Saint-Andéol que son una prueba de la riqueza de los nobles que vivían en torno al palacio del obispo. Actualmente, se conservan casas adosadas de antiguos comerciantes adinerados como el Hotel Bonnot de Villevrain o el Hotel de Digoine.

Saint-Marcel-d'Ardèche

Este pueblo medieval presenta calles estrechas y empedradas que le otorgan un encanto especial. La historia de Saint-Marcel-d'Ardèche también se remonta a la Antigüedad clásica. Sin embargo, la mayoría de las ruinas que se conservan de su arquitectura datan de la Edad Media.

Saint-Marcel-d'Ardèche está rodeado por murallas medievales y tiene algunos monumentos de ese período. Su torre y los restos de una iglesia románica son testigos de su pasado. Sin embargo, su castillo data del siglo XVIII.

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Gras

Gras es otro pueblo medieval de la región. Cuenta con numerosos edificios religiosos y folclóricos que son una prueba de la vida rural y del pasado agrícola de la zona.

Aquí también se ubica la montaña Dent de Rez que, con 719 metros de altura, es el punto más alto del sur de Ardèche. Al pie de esta montaña encontrarás, entre otras cosas, terrazas y masías rodeadas de extensos campos de viñedos.

Si paseas por este maravilloso pueblo, seguro que también te llamará la atención la muralla del Castillo de Balladuno que perteneció a varios barones influyentes de la Edad Media. Otro lugar que no te puedes perder es la pequeña iglesia románica de Saint-Blaise.

Saint-Just-d'Ardèche

Este maravilloso pueblo ha acogido a numerosos artistas que decidieron establecerse aquí y abrir su atelier. Es el pueblo más al sur de Ardèche y te fascinarán sus pintorescas calles. Desde sus inicios, este pueblo ha sido un importante lugar estratégico por su ubicación en el Ródano.

Por supuesto, aquí también hay sitios maravillosos que no te puedes perder. Uno de ellos es la iglesia románica del siglo XIX que alberga la capilla «Notre Dame de la Salette» (Nuestra Señora de La Salette).

El «Pont cassé», cuyo nombre significa literalmente «puente roto», es una reliquia del siglo XVIII. Se le dio este nombre por tratarse de un puente que se tuvo que reconstruir varias veces, debido a las inundaciones que ha sufrido este pueblo.

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Bidon

Bidon se encuentra en mitad de un singular paisaje, lleno de olivos centenarios, almendros y moreras. Además, la reserva natural de agua más grande de Europa se encuentra aquí, concretamente en las profundidades de una cueva.

Este pueblo de ensueño es popular porque a las afueras se halla una misteriosa piedra del Neolítico. Aún no se conoce el uso que se le dio, pero definitivamente es un vestigio muy importante de la Edad de Piedra y un testigo silencioso de los ritos prehistóricos de Europa.

Larnas

¡Larnas no puede faltar en tu viaje! Aunque tengas que desviarte un poco del trayecto. Sus paisajes son propios de una postal y es uno de esos lugares donde la madre naturaleza hizo un trabajo formidable. Además, el celeste cielo de esta meseta de piedra caliza siempre está despejado, tanto de día como de noche.

Si alguna vez te animas a visitar este pueblo y sus vastos prados y campos de lavanda, te recomendamos hacer una parada obligatoria en la iglesia de Saint-Pierre, una joya del siglo XII. Su impresionante cúpula y ábside ¡quedarán genial en tus fotos!

Entre Larnas y el valle de Nègue tienes una pequeña ruta para hacer senderismo. Te encontrarás con un arroyo de un intenso color azul que es un verdadero regalo de la naturaleza. O, si lo prefieres, puedes seguir el camino que serpentea junto a las rocas del desfiladero de Sainte Beaume y te lleva a la famosa cueva de Montanus.

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¿Aún indeciso? ¡Te damos más razones para venir!

La adrenalina está servida

Si estás buscando aventuras fuertes, la región de Ardèche está pensando para ti. En esta región es muy popular hacer rafting o descenso de ríos en kayak o piragua. La garganta de Chassezac, a pesar de no ser tan conocida, también es un buen lugar para practicar este deporte.

El ciclismo de montaña por las colinas del Parque Natural de Monts d'Ardèche también es muy popular. Incluso puedes hacer escalada en el Cirque de Gens, una de las mayores zonas de escalada de Ardèche.

Su naturaleza te dejará sin palabras

Ardèche alberga algunos de los paisajes naturales más bellos de Europa. Entre otras cosas, aquí se encuentra el icónico Pont D'Arc, un puente de piedra natural de 66 metros de largo que forma parte del patrimonio natural protegido de Francia desde 1982.

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Más allá de las gargantas también puedes descubrir la cascada de Ray-Pic. Esta es una impresionante cascada de dos saltos cerca del municipio de Pereyres que fue clasificada como Monumento Natural Excepcional en 1931.

Otro lugar realmente interesante para disfrutar de la cautivadora naturaleza de Ardèche es el bosque Païolive en Cevennes. ¿Quieres saber de qué se trata? Es un conjunto de rocas dentro de un bosque de robles que forma un laberinto natural de acantilados, torres y arcos.

Historia y cultura en cada rincón

Si te apasiona la historia y la cultura ¡Ardèche no te defraudará! Encontrarás castillos por toda la región, por ejemplo, el Château de Crussol (castillo de Crussol) del siglo XII.

Además, la región cuenta con la galería de arte más antigua del mundo, la cueva de Pont d’Arc. Este lugar es conocido por albergar las pinturas rupestres más antiguas del mundo. ¡Tienen más de 30 000 años! Sin embargo, esta cueva no está abierta al público pero siempre tendrás la opción de visitar su réplica, inaugurada en 2015 en el museo de Pont d’Arc.

Ardèche - Francia

Para terminar

La región francesa de Ardèche es uno de los destinos turísticos más encantadores debido a su pintoresco paisaje y sus idílicos pueblecitos. No encontrarás grandes ciudades, más bien naturaleza en estado puro.

Si buscas pueblos que te enamoren, ¡aquí encontrarás más de uno! No importa si terminas en Saint-Montan, Saint-Marcel-d'Ardèche o en otro de los numerosos pueblos de la región, sentirás un flechazo con cualquiera de sus paisajes. Y, si aun así buscas alguna ciudad, te recomendamos especialmente Bourg-Saint-Andéol.

Aunque Ardèche esté muy infravalorada, es un destino muy hospitalario e ideal para escapar de las grandes multitudes de turistas que hay en las grandes ciudades francesas. Así que, ¿a qué esperas para incluir esta región en tu lista?

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