Encontrarse a_si_mismo viajando

Autoconocimiento y viajes: ¿en qué consiste el autoconocimiento?

El autoconocimiento es un proceso que puede resultar revelador para quien se atreva a hacerlo. Pero ¿sabías que los viajes pueden propiciarlo? Si quieres saber qué tienen en común estos dos aspectos, en “Autoconocimiento y viajes: ¿puedo conocerme a mí mismo viajando?” te damos las claves que necesitas conocer.

Para empezar, hay muchas respuestas posibles a la pregunta de por qué un individuo, una persona como tú o como yo, está en este planeta. La respuesta nihilista más extendida sería que no hay ningún sentido de la vida para nosotros, los Homo sapiens. En nuestra opinión, esto suena bastante aburrido y algo anticuado. Por ello, hemos buscado una respuesta más actual a esta pregunta, y la hemos encontrado: el sentido de la vida es darle sentido a la vida.

Bueno, ¿y ahora, qué? Si ya supieras cuál es el sentido de tu vida, la razón de tu existencia, probablemente no estarías aquí en este blog, sino que estarías dedicando toda tu atención precisamente a eso que le da sentido.

En cuanto se encuentra el sentido de la vida, el tiempo, el dinero y muchos otros bienes valiosos pasan a un plano secundario. Seguramente, preferirías alimentarte a base de fideos instantáneos durante todo el año (lo cual, definitivamente, no recomendamos) y dormir en el sofá en casa de amigos antes que dejar eso que te apasiona, sea lo que sea.

Pero ¿cómo podemos encontrar exactamente el sentido de nuestras vidas?

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El pensamiento racional y la intuición

El sentido de la vida no lo encontraremos en Google o Instagram porque aún no saben mucho sobre nosotros (o eso esperamos). El camino que tenemos que tomar para averiguarlo es, al mismo tiempo, claro y oscuro, corto y largo y, probablemente, el más desconocido para nosotros. Sin embargo, está más cerca de nosotros que cualquier cosa que nuestros sentidos puedan percibir.

Este camino lleva, como ya habrás adivinado, hacia el interior. Todas las respuestas al sentido de la vida están dentro de nosotros. Tranquiliza ser conscientes (especialmente, después de haber empollado tanto para los exámenes de selectividad) de que todo lo que necesitamos para responder esa pregunta tan difícil está en nosotros mismos.

En muy pocos casos, se descubre el sentido de la vida a través de un pensamiento racional e impulsado por el ego. De hecho, esta es la razón por la que hoy en día casi nadie conoce la razón de su existencia. Estamos demasiado centrados en el pensamiento, a menudo, extremadamente útil y racional, un buen consejero en muchas las situaciones de la vida, pero que tiene sus límites.

¿Alguna vez has sentido que, de acuerdo con tu pensamiento racional, una decisión debería ser la correcta, pero no la percibías como tal? Este sentimiento se describe como instinto, y la mayoría de las veces nos es imposible conocer su origen y su razón. En esos momentos, simplemente sabemos que estamos haciendo lo correcto sin poder explicar por qué. Es extraño, ¿no?

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Autoconocimiento: escúchate a ti mismo

Ese sentimiento del que venimos hablando es nuestro subconsciente, que se comunica con nosotros en esos momentos.

Hay muchas formas de percepción que no son directamente accesibles desde nuestro pensamiento racional y, por lo tanto, a menudo se las da por inexistentes. Pero son precisamente esas formas de percepción las que nos dicen más sobre nosotros mismos. Al fin y al cabo, la búsqueda de ese sentido de la vida no es más que un proceso de autoconocimiento.

¿Y cómo me conozco o me encuentro a mí mismo, si ya estoy aquí? Precisamente por eso, la búsqueda es más fácil de lo que pensábamos. Todo lo que buscamos ya está aquí, solo tenemos que sacarlo de dentro. El autoconocimiento, o autodescubrimiento, se trata de escuchar. Escuchar con atención. Tu subconsciente siempre te envía una respuesta, siempre y cuando te hagas una pregunta.

Pregúntate: “¿qué cosas disfruto haciendo?”. No pienses en ello; simplemente, deja que la respuesta llegue. No te frustres, puede tomarte un tiempo hasta que veas la respuesta detrás de todos los mensajes sutiles que tu subconsciente te envía. “¿Qué me parece simple y me resulta natural?”. Piensa en cualidades personales o actividades que a los demás no les resulten tan fáciles.

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Autoconocimiento: la autocreación como mosaico

Imagínate el ‘yo’, lo que te distingue, como un mosaico. Es tu proyecto y eres tú quien crea. Comienza con unos pequeños trozos de vidrio y piedras rotas y colócalos en una constelación de tu elección. Así como un titiritero determina el destino de su marioneta, eres tú quien elige las piezas de tu mosaico, de ti mismo. Mira a tu alrededor, en tantos lugares como sea posible, escucha tantas opiniones como puedas y lee sobre ello. Pero recuerda siempre abordar las situaciones y opiniones con una actitud abierta, si bien constatándolas y en actitud vigilante.

Pregúntate: “¿qué siento?”, “¿es esto para mí?” y confía en tus sentimientos, en ti mismo. Reúne estas experiencias, sentimientos, valores y pensamientos y úsalos como piezas para construir tu mosaico. Lo que al comienzo eran solo unos pocos fragmentos y piedras crecerá gradualmente hasta convertirse en un gran patrón único.

Pero ten cuidado, porque a menudo verás el mosaico de otros que te inspiran y sentirás que sus creaciones eclipsan las tuyas. ¡Eso es de todo menos cierto! Deja que las obras maestras de otros te inspiren, porque esas personas han recorrido un largo camino para encontrar todos los pedazos de vidrio que juntos han creado ese hermoso cuadro. Sé siempre fiel a ti mismo y a tu creación, porque solo así podrás convertirte en alguien único y servirás a otros de inspiración.

La autocreación, un proceso que lleva tiempo

Mientras el mosaico siga incompleto, será difícil obtener una imagen clara de lo que estás creando. Confía en el proceso y sé paciente, porque las cosas buenas llevan tiempo. Cuando se trata de autoconocerse o autodescubrirse no hay trucos ni atajos, es un largo camino. Pero la buena noticia es que, a pesar de los muchos obstáculos, el viaje será muy divertido.

Tan pronto como veas las primeras formas claras en tu mosaico, puedes empezar a embellecer tu obra maestra tesela a tesela. Ahora ya sabes qué buscar para decorar el cuadro a tu gusto. Te has encontrado a ti mismo. O mejor dicho: ¡te has creado a ti mismo!

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Autoconocimiento y viajes: otra perspectiva

Con la metáfora del mosaico en mente, te darás cuenta rápidamente de por qué viajar juega un papel tan importante en el autoconocimiento. Sí, autoconocimiento y viajes tienen mucho en común.

Nuevas culturas, diferentes impresiones, fiestas inolvidables, momentos de intimidad en pareja... La vida de mochilero te puede aportar todo esto y ayudarte a encontrar aquello que te hace sentir pleno. Ya sea en los vertiginosos acantilados de Tailandia o bajo el agua, en absoluto silencio en la Gran Barrera de Coral: nada mejor que viajar para descubrir lo que realmente significa vivir.

Hay un sinfín de piedrecitas únicas esparcidas por todo el mundo esperando a que las recojas. Solas en la inmensidad del mundo no parecen tener significado, pero cuando se juntan esmeradamente, poco a poco dan lugar a una obra maestra única.

Esperamos que con nuestro artículo sobre la relación entre autoconocimiento y viajes te haya quedado todo más claro. ¡Atrévete a conocerte!

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